viernes, 3 de abril de 2020
EL VIRUS Y LA EDAD
OPINIÓN | La dispersión del coronavirus coincide con la consolidación de la llamada cuarta edad: mujeres y hombres consolidados y de valor en la medida en que la vida se prolonga.
Mario Mactas
Por Mario Mactas
Publicada: 02/04/2020, 16:55hs.
Sí, el aislamiento como prevención. Llegado el tiempo del coronavirus, no es difícil reconocer campos distintos en torno al objetivo máximo: pararlo. Motivos políticos, sociales, maneras de relación, instrumentos para edades que conforman una estrategia en permanente descubrimiento, cada día, cada hora.
Uno piensa que el mundo pudo haber recibido la alarma de la llegada del virus, con difusión y poder de contagio que nadie ignora, si China no hubiera ocultado que estaba allí, con la médica desaparecida después de advertirlo -probable crimen de la doctora Fen-, y el oftalmólogo que también supo, se contagió y murió tras haber sido difamado, insultado.
Pero ya está. Y al tiempo que se nos indica con mayor precisión cómo protegerse y proteger, va dibujándose el universo menor de sesenta y el universo que se vive más allá de esa edad y sus riesgos in crescendo. Es cierto que el avance biológico, el misterioso pero imperioso tiempo, se ha producido siempre, no solo con esta calamidad, aunque la dispersión del coronavirus coincide con la consolidación de la llamada cuarta edad: mujeres y hombres consolidados y de valor en la medida en que la vida se prolonga.
Fructifica y nos ponen delante a los Clint Eastwood (90), o la lucidez de Juan José Sebreli (89), lúcidez contracorriente, rebeldía también, frente a la irracionalidad y la opresión aplaudida, por poner ejemplos como un juego arbitrario entre muchísimos.
También Mick Jagger, Paul McCartney o Bob Dylan, ¿son viejos o se trata de otra categoría? ¿Se lo consideraría viejo a Pablo Picasso (91) si le hubiera llegado la pandemia en su momento después de haber trabajado toda la noche -como siempre- hasta la última?
Está pagando la humanidad y la mayor fragilidad de los grandes a secas, ya nada de cuarta edad. Si resisten como especie, los hombres construirán otro territorio. Esa franja no será borrada. Se mostrará con otra mirada: más cuarentena y menos vida, con mayor peligro a la vista. No habrá otra.

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