Chiara Páez tenía 14 años y estaba embarazada de tres meses cuando fue brutalmente asesinada por su novio, en Rufino, Santa Fe. Al asesino Manuel Mansilla le dieron 21 años de prisión. Con todo el dolor a cuestas, Verónica Camargo, madre de la víctima, se convirtió en un emblema de la lucha por los derechos de la mujer. Este femicidio impulsó las movilizaciones de Ni Una Menos en todos los puntos del país.
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