domingo, 17 de abril de 2022

Alberto Fernández aún no definió la profundidad del cambio de Gabinete y en Casa Rosada buscan un “acuerdo” con el kirchnerismo

En el entorno del Presidente le bajan el tono a los aires de ruptura con Cristina Kirchner y deslizan que las modificaciones podrían ser “consensuadas”

Por Brenda Struminger



Un denso “silencio de radio” se instaló durante todo el fin de semana largo en la quinta de Olivos, como metaforizó un alfil del Presidente. A pesar de la expectativa en el arco oficialista sobre la próxima movida de Alberto Fernández en el marco de la interna con Cristina Kirchner, hacia el final de Semana Santa no había señales claras sobre cuál será el rumbo político que elegirá tomar. Sin embargo, en simultáneo a los menesteres familiares, el Presidente recibió a algunos de sus colaboradores, y ayer se imponía la versión de que los cambios en el Gabinete se orienten a relanzar la gestión en “acuerdo” con el kirchnerismo.

Tras su breve licencia por paternidad, Alberto Fernández evalúa cómo avanzar en el plano político interno. Si bien algunos colaboradores bregan por un gesto de empoderamiento frente a la Vicepresidenta, especialmente en la cartera económica, un grupo de peso le sugiere que los cambios se realicen de manera consensuada con el ala dura. De hecho, hay quienes los ven como una manera de zanjar las diferencias, al menos en el corto plazo. “La definición está por verse. Pero tiene que ser un acuerdo, inteligente, con todos adentro. El año que viene vemos lo electoral”, dicen en la Casa Rosada, y le bajan el tono a los pedidos de ruptura.

“A diferencia de otras veces, hay un consenso unánime en que hay que hacer algo, que hay que analizar los cambios de Gabinete. Pero más que para romper, para un relanzamiento, frente al año y medio que queda de gestión”, dicen cerca de Alberto Fernández. Creen que es el momento ideal, “en virtud de que está terminada la negociación con el FMI, de que pasó la elección, y de que pasaron los primeros meses del año con la inflación más alta, que iban a ser los más difíciles”. “Ahora viene otra etapa, y hay que relanzar”, consideran.

Los cambios se dan por sentado, pero hay incertidumbre sobre qué tipo de modificaciones se introducirán. La línea “rompedora”, como la denominó un alto funcionario, considera que es el momento adecuado para empezar a gestionar sin Cristina Kirchner, a través de la eyección de los funcionarios díscolos que son fieles a la Vicepresidenta, principalmente en el área económica: Roberto Feletti -aventuran que podría ir a un cargo en la Provincia-; y los kirchneristas en Energía, Federico Basualdo y Federico Bernal (aunque la lista de funcionarios que responden a La Cámpora y a la Vicepresidenta en el Gobierno sigue en el PAMI, YPF, Aerolíneas, la Anses, la Procuración del Tesoro).

El jefe de Estado escucha las voces de ambas corrientes en su espacio y medita qué hacer. El fin de semana recibió en Olivos a unos pocos colaboradores, y hay hermetismo sobre la próxima jugada. Quienes frecuentan al primer mandatario quieren bajarle el tono a las especulaciones -dicen que el tema está “manoseado”- y señalan que, más que la interna, su principal preocupación es bajar la inflación.

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