A solas, el Papa y el ministro del Interior analizaron durante noventa minutos la crisis política y económica del país y las consecuencias humanitarias de la guerra ilegal desatada por Rusia contra Ucrania
Por Román Lejtman
El Papa esta preocupado por la situación de la Argentina y ya no le alcanza con escribir cartas o llamar por teléfono a sus contactos religiosos y laicos que tienen información privilegiada respecto a la situación política, económica y social del país.
Francisco también abre en silencio las puertas de Santa Marta y aprovecha ciertas visitas oficiales de figuras clave del Gabinete para conocer a fondo sobre de la crisis interna que protagonizan Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
A mediados de marzo, el Papa recibió a Gustavo Beliz en Santa Marta. El secretario de Asuntos Estratégicos es muy amigo de Francisco y conoce todas las internas del Gobierno. Beliz pasó más de una tarde con el Santo Padre conversando sobre la situación de la Argentina y la crisis geopolítica desatada por la guerra ilegal que libra Rusia contra Francia.
Beliz representa a Alberto Fernández en el gabinete, y describió al Papa la situación política y económica que enfrentan al Presidente con CFK.
Francisco extraña la Argentina, pero resolvió no regresar hasta que lo considere apropiado. Y esa decisión personal incluye todo el 2023. Un año que será clave para la agenda política: habrá comicios presidenciales y no desea que su figura se transforme en una bandera electoral.
El Papa tenía contacto fluido con Alberto Fernández. Sin embargo, la decisión presidencial de empujar la ley del Aborto enfrió las relaciones entre el Vaticano y Santa Marta. Contesta con certeza las cartas personales que envía el jefe de Estado y se puso feliz con el nacimiento de Francisco Fernández Yañez.
Nada más.

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