sábado, 9 de abril de 2022

La agenda del oficialismo gira en un círculo corrosivo: inflación, interna sin fin y tensión con la Justicia

El registro de precios de marzo marcará un punto alarmante. Eso agita aún más la disputa doméstica en la coalición gobernante. El foco está puesto en la economía, con otras decisiones de peso aún pendientes. Y a la vez, asoma un frente de conflicto institucional

Por Eduardo Aulicino



Los precios, en una escalada que preocupa al Gobierno

Los precios, en una escalada que preocupa al GobiernoEl Gobierno se prepara para una pésima noticia a mitad de la semana que viene: el dato oficial de la inflación de marzo. Y en su agenda de corto plazo también asoman otros renglones de fuerte peso, desde el proceso para establecer la suba de tarifas -luz y gas, básicamente- a la confección de las cuentas públicas con reflejo al menos escrito de los compromisos con el FMI. Cada una de esas cuestiones representa un terreno para las batallas domésticas. En lugar de cierta cohesión, la interna sin fin. Y para completar, el horizonte cercano de un foco de tensión con la Justicia.

Ese último punto remite a la reforma del Consejo de la Magistratura, con previsible recorrido de conflicto. El proyecto fue demorado en el Senado, dominio de Cristina Fernández de Kirchner, que recién lo aprobó esta semana, sin intentar ningún tipo de negociación con Juntos por el Cambio. Llega así a Diputados, donde el oficialismo no cuenta con los votos para coronar el texto tal como fue redactado. No están dando los números y, por consiguiente, tampoco los tiempos. La Corte Suprema estableció que la ley debería ser sancionada a más tardar el viernes próximo.

Existen cuestiones técnicas pero, sobre todo, políticas. El oficialismo se cerró sobre su proyecto, incluso por cálculo propio: cierta unidad al menos para mantener presión en el frente judicial. El proyecto rechaza la integración del titular de la Corte como presidente del organismo en discusión. Y la oposición, que en otras condiciones podría ser más flexible -el archivo recuerda menos intransigencia respecto del papel de la Corte en la Magistratura- sostuvo la necesidad de modificar ese punto de la iniciativa original. Quedó en discusión, finalmente, el sello del kirchnerismo como imagen de la reforma. Y la relación con la Corte.

Los contactos de las últimas horas entre representantes del Frente de Todos y JxC en Diputados dejaron como resultado la perspectiva de que se venza el plazo establecido por la Corte sin ley sancionada. Si fuera así, el Consejo de la Magistratura debería volver a ser conformado por 20 miembros. Algunos ya fueron resolviendo el problema: magistrados y abogados eligieron nuevos integrantes. Pero nada indica que el oficialismo convalide la suma de un diputado y un senador que la UCR y el PRO entienden que les corresponden.

En otras palabras, según señalaban anoche en medios legislativos del oficialismo y de la oposición, se corre el riesgo de paralización del organismo que entre sus principales funciones tiene a cargo los mecanismos de selección y remoción de jueces. Y más todavía, porque si finalmente los días se consumen sin solución en Diputados, el conflicto podría crecer con demandas que trasciendan el Congreso y terminen otra vez en la Justicia.

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