sábado, 2 de abril de 2022

Se robaron todas las cajas: no hay más remedio que formalizar la dolarización

Argentina productiva hoy afronta el saqueo de un Estado insolvente, ocurre cada vez que se está al borde del default

Por Ariel Coremberg



La mayor parte de la liquidez bancaria está colocada en títulos públicos ilíquidos y defaulteables (impagables en tiempo y forma) constituyendo una hipoteca de valor incierto sobre el ahorro de los argentinos. El sistema financiero está prácticamente estatizado.

El Fondo de Garantía Sustentable del Anses está colocado 72,4% en títulos públicos defaulteables y el resto en préstamos a provincias insolventes. El ahorro obligatorio de generaciones de argentinos para jubilarse esta completamente licuado.

Los fondos de las empresas de seguros para respaldar las contingencias de los argentinos asegurados están 72,6% invertidos en títulos públicos directa o indirectamente vía colocaciones en fondos de inversión locales, en una parte importante ilíquidos, “rolleados”, “reperfilados” y constantemente revaluados por el Estado en contra del patrimonio de los asegurados.

El ahorro obligatorio de generaciones de argentinos para jubilarse esta completamente licuado

El saqueo no es solo de los stocks sino por supuesto de sus flujos de ahorro de los argentinos. Salarios y capital de trabajo están sujetos al impuesto inflacionario si se colocan a tasa de interés por debajo de la inflación. Toda alternativa indexada está sujeta al riesgo de desindexación o reperfilamiento ante la necesidad futura de quebrar la inercia de la suba de los precios de la economía.

Las criptomonedas para los jóvenes y el “canuto” y colchón y el giro al exterior de los mayores es la norma de los argentinos de todas las clases sociales para huir del saqueo de flujos, pero también del riesgo de confiscación de los stocks. La dolarización es un hecho.

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