jueves, 11 de agosto de 2022

EL GASODUCTO NK, EL PRIMER DESENCUENTRO ENTRE EL PRESIDENTE Y MASSA

Quién tiene que ser el encargado de llevarlo a cabo y cómo debería pagarse son las causas del cortocircuito entre Alberto Fernández y el flamante ministro de Economía

Por Hernán Dobry


La construcción del gasoducto Néstor Kirchner (GPNK) ya generó las primeras diferencias públicas entre el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, vinculadas a quién tiene que ser el encargado de llevarlo a cabo y en cómo debería pagarse.

El plan de Massa para desarrollar la etapa final de del proyecto, de 470 kilómetros de largo, incluye realizarlo con financiamiento privado, a diferencia de la fase actual que se está llevando a cabo con fondos provistos por el Estado.

“Vamos a licitar el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner, Salliquelo-San Jerónimo, con financiamiento privado”, sostuvo el 3 de agosto, en su primer discurso al frente del Palacio de Hacienda.

Esto contrasta con lo que sostuvieron ayer Alberto Fernández y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, durante el acto de firma de los contratos de la obra civil, quienes sostuvieron enfáticamente que este proyecto debía estar en manos del Estado. Massa estaba presente y los había precedido con un discurso moderado.

“Estos proyectos fracasan porque no es la inversión privada la que está llamada a convocarla, y hace falta de la inversión pública para que puedan prosperar”, afirmó el Presidente.

A su vez, Fernández destacó: “Hay veces que el Estado tiene el deber de tomar la iniciativa e impulsar las obras necesarias porque no todo lo interesa al capital privado y no podemos pensar que una empresa privada esté obligada a hacer las cosas que un Estado debe hacer para garantizar igualdad de condiciones de cada argentino”.

El proyecto que intentará lanzar Massa busca deslindar al gobierno nacional de la carga de tener que financiar los más de 1.900 millones de dólares que costará esta nueva etapa, cuando aún le faltan conseguir unos 1.000 millones para la primera fase, como adelantó Infobae.

“La idea es utilizar un modelo igual al de las renovables con todos los productores y pagarles un ‘fee’ sobre el transporte en el flujo futuro”, explican desde el entorno del ministro de Economía.

Esto implica que la tarifa tendría que estar valuada en dólares, para asegurarle a quien resulte ganadora del contrato que podrá recuperar la inversión realizada. Esto sería imposible de conseguir si estuviera en pesos, por la continua depreciación de la moneda nacional.

Alberto Fernández se opone rotundamente a esta idea y lo dejó en claro en su discurso de ayer en Salliqueló. Sus palabras estuvieron en línea con lo que había sostenido Kicillof minutos antes.

“Este gasoducto ya se intentó hacer con otra lógica antes de 2019, como un proyecto de participación público-privada (PPP), que lamentablemente fracasaron absolutamente todos. Se intentó hacerlo garantizando que se podría construir con la inversión y la tarifa en dólares”, afirmó el Presidente y remarcó: “No queremos más que las tarifas en la Argentina estén dolarizadas”

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