Científicos que dependen de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos hicieron un estudio. Qué conviene más
Los barbijos o mascarillas se colocan en la cara y las orejas para reducir el riesgo de contagiarse el coronavirus o para evitar el contagio a otros. Además de la vacunación, el distanciamiento y la ventilación cruzada y permanente, las mascarillas son claves para reducir la transmisión del virus en las comunidades. En Estados Unidos, científicos del Instituto de Salud y Seguridad Ocupacional de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades realizaron un estudio para brindar una orientación que permite aumentar la eficacia de las mascarillas para reducir la propagación de patógenos infecciosos respiratorios, incluido el coronavirus.
Los resultados fueron publicados por la revista American Journal of Infection Control (AJIC), la revista de la Asociación de Profesionales en Control de Infecciones y Epidemiología (APIC). Los científicos identificaron combinaciones específicas de mascarillas y modificaciones de ajuste. Pueden ser aplicados por los trabajadores sanitarios, los pacientes y el público en general para mejorar el ajuste y el rendimiento de los barbijos.
Las mascarillas se utilizan para reducir la propagación de virus infecciosos como el SARS-CoV-2, que se transmiten a través de los aerosoles que quedan suspendidos en el aire y las gotitas producidas durante actividades como hablar, respirar y toser. Las personas contagiadas pueden emitirlas incluso cuando no tienen síntomas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. recomiendan una mascarilla de varias capas, que cubra la nariz y la boca y forme un sello hermético contra la cara. “El rendimiento de las mascarillas como dispositivos de control de la propagación de infecciones depende tanto de la capacidad del material de la mascarilla para filtrar los aerosoles como de lo bien que se ajuste la mascarilla al usuario”, afirmó Françoise Blachere, bióloga investigadora del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (NIOSH) y autora principal del artículo.
Blachere y sus colegas utilizaron tanto voluntarios humanos como maniquíes de simulador para evaluar el rendimiento de múltiples tipos de máscaras, combinaciones y modificaciones. Los investigadores llevaron a cabo una serie de experimentos que simulaban la tos y las exhalaciones de las personas, y luego midieron la eficacia de las mascarillas para bloquear los aerosoles respiratorios.
Los resultados muestran que la superposición de una mascarilla de tela de tres capas sobre una mascarilla médica (doble mascarilla) o la fijación de una mascarilla médica con una banda elástica proporcionaron la mejor protección contra los aerosoles respiratorios.
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