"EL UNICO PATRIMONIO DEL PERIODISTA ES SU BUEN NOMBRE. CADA VEZ QUE SE FIRMA UN TEXTO INSUFICIENTE O INFIEL A LA PROPIA CONCIENCIA, SE PIERDE PARTE DE ESE PATRIMONIO, O TODO" - Tomás Eloy Martinez -

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino" - VIKTOR FRANKL

Acceder a suplemento Cariló

Mundial

la casita

la casita

TELPIN

TELPIN
TELPIN

CALP

CALP

Elie

Elie

Bloque Inmobiliario

Bloque Inmobiliario

Bloque de Estetica

Bloque de Estetica

Bloque de Deportes

Bloque de Deportes

Bloque de Mascotas

Bloque de Mascotas

domingo, 21 de agosto de 2022

Alberto Fernández busca capitalizar la centralidad de Massa y cultiva el perfil bajo para iniciar su reconstrucción política

Corrido del foco de atención, el Presidente intentará recuperar, lentamente, el poder perdido. La relación con Cristina Kirchner, la unidad del Frente de Todos y su idea sobre el plan económico

Por Joaquín Mugica Díaz


Alberto Fernández y Sergio Massa 

Alberto Fernández y Sergio Massa“Alberto está convencido de que mantener la unidad política y el programa económico tuvo un costo que, mayoritariamente, lo pagó él. Pero está satisfecho con lo que hizo. Nunca puso la construcción política propia por delante de las necesidades del Gobierno”. El dueño de la definición es uno de los funcionarios más cercanos al Presidente. De los que aparecen en la fotos de los momentos difíciles.

Fernández atraviesa un tiempo en el que le toca relegar su rol principal en la escena política. Lo acepta. Es, en definitiva, parte del destino que él mismo forjó. Aunque también ese destino haya tenido un sinfín de condicionamientos generados por el complejo vínculo con Cristina Kirchner y su fuerza política.

Desde que Sergio Massa asumió al frente del ministerio de Economía, el Presidente perdió la centralidad que tenía hasta ese entonces. Para mostrar logros o para recibir cachetadas, pero siempre estaba parado en la mitad del escenario. Hace dos semanas que esa situación cambió. Su agenda se modificó y sus apariciones públicas también.

En este corto plazo, donde las luces se pusieron sobre las palabras y las promesas de Massa, el jefe de Estado alimentó una agenda de viajes al interior del país. Estuvo en Chaco y La Rioja, viajó a Colombia a la asunción de Gustavo Petro, y tuvo actos en Lomas de Zamora y Salliqueló, en el interior bonaerense.

Dio buenas noticias. Entregó viviendas y pensiones a personas con discapacidad. Visitó la construcción de la primera fábrica de baterías de litio, la materia prima del futuro inmediato. Sin demasiada estridencia. Sin discursos pomposos. Con mayor prolijidad en sus intervenciones, pero sin la fuerza del pasado.

Quizás la frase que más resaltó fue la que pronunció en Chilecito, La Rioja, cuando aseguró que “en la Argentina nos estamos recuperando, estamos creciendo y estamos avanzando”. A la misma hora, pero en la Ciudad de Buenos Aires, la CGT y los movimientos sociales copaban el centro porteño reclamando respuestas contra la alta inflación. Realidades opuestas.

En el entorno del Presidente reconocen que el recambio de gabinete lo obligó a entregar capital político. Pero resaltan un costado positivo de ese movimiento obligado que tuvo que ejecutar. “Desde ese momento, Alberto ya no tiene la presión de ser el único que mantiene la unidad. Ahora también la tienen Massa y Cristina”, explicó un dirigente de extrema confianza de Fernández.

En el círculo albertista siempre consideraron que el mandatario tenía una virtud que nadie poseía. Era el punto de unidad de toda la coalición. Si él decidía romper la alianza con Cristina Kirchner, el Gobierno se desmoronaba y el esquema político que ideó la Vicepresidenta explotaba en mil pedazos.

Por eso, en este tiempo donde Fernández quedó débil y golpeado por las circunstancias en las que tuvo que tomar decisiones y por el contenido de esas decisiones que tomó, quienes lo rodean rescatan que siempre tuvo que convivir con la presión de no dar un paso de más para evitar la ruptura del Gobierno.

Los que conocen y frecuentan al Presidente aseguran que nunca romperá la coalición. “No va a ser el culpable de que el peronismo se fracture. Para él es determinante mantener la unidad. Sin unidad, el Gobierno se quiebra”, aseguran en la Casa Rosada.

Frente a esa situación Alberto Fernández empezó a transitar un proceso de reconstrucción de su autoridad política. El primer paso fue dejar saber que no estaba muerto políticamente y que el arribo de Massa al Gobierno no lo había sacado de la cancha para las elecciones del 2023, sino que solo le había limitado su centralidad.

El segundo paso fue sostener el plan económico que había apoyado desde un principio cuando el ministro de Economía era Martín Guzmán. Controlar el gasto y la emisión, aumentar las tarifas, reacomodar los subsidios, evitar que se profundice el déficit fiscal y cumplir con las pautas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El tercer paso aún lo tiene que dar y tiene que ver con ir recuperando, lentamente, el protagonismo que supo tener. Aquellos que lo tratan a diario aseguran que Fernández “no está mal de ánimo” y que considera que “si se acomoda la economía, aún tiene chances de jugar por su reelección el año que viene”.

Nadie lo explicita, pero si Massa logra torcer el rumbo de la economía, entienden que no será el único que cobre las ganancias. Alberto Fernández no se siente terminado.

“Si logramos buenos resultados de la mano de Sergio, Alberto tiene que contar que supimos sobrellevar la situación de la crisis. Que pudimos salir de la pandemia, del impacto de la guerra, de la corrida cambiaria y de las diferencias internas.

Su diálogo con Cristina Kirchner está cortado. Ambos hablan con Sergio Massa. Pero no hablan entre ellos. “Hasta el momento ese esquema funciona. Hasta que no se altere, seguirá así”, 

No hay comentarios:

Publicar un comentario