Además, los enviados del FMI probablemente se reúnan con referentes de la oposición, aunque no hay agenda oficial para esos encuentros.
Esta será la anteúltima revisión de los avances del programa stand by por 57.000 millones de dólares antes de las elecciones de octubre, pero posiblemente la más decisiva porque las conclusiones, proyecciones y recomendaciones que contenga el informe que se hará público tras el cierre de la misión, van a marcar el terreno de juego durante prácticamente toda la campaña presidencial.
El momento actual es delicado debido a las dudas que genera la economía y por la mayor cercanía de las elecciones, por lo que buscarán evitar las interpretaciones políticas de su trabajo.

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