Más que un día de festejo el 5 de junio es una fecha de reflexión. Porque el cuidado del medio ambiente sigue siendo la cosa más importante de las cosas menos importantes en la agenda política. De igual modo, resulta extraño: esperamos que los líderes del mundo arreglen lo que rompimos todos nosotros con mucho esmero. Porque, a decir verdad, hay que hacerse cargo de nuestra acción e inaccíón; ningún hijo sería capaz de lastimar tanto a su madre, como los humanos lo hacemos con la tierra. Los daños son archiconocidos. Por ejemplo en apenas diez años se extinguieron 470 especies que nunca más volveremos a ver, se quemaron bosques y se secaron lagos y ríos, se agujereó la capa de ozono y se contaminó con malicia todo lo que más se pudo, hasta llenarle los pulmones de humo al planeta. La tierra está enojada y lo sabemos bien. Es eso que los científicos protocolarmente llaman "calentamiento global". Por eso las Naciones Unidas nos avisan que es La Hora, en una suerte de llamado a despertar la conciencia colectiva; sin embargo como si se tratara de un gesto profético, estamos buscando vida en otro sitio del Universo porque pensamos que éste planeta ya no da para más. ¿Queremos curar el mundo o nos queremos salvar nosotros? Mientras tanto, las personas pierden su humanidad y continúan tachando los días en el almanaque para ver cuando se termina esta penitencia. La tierra ya demostró quién manda.
"EL UNICO PATRIMONIO DEL PERIODISTA ES SU BUEN NOMBRE. CADA VEZ QUE SE FIRMA UN TEXTO INSUFICIENTE O INFIEL A LA PROPIA CONCIENCIA, SE PIERDE PARTE DE ESE PATRIMONIO, O TODO" - Tomás Eloy Martinez -
"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: La última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino" - VIKTOR FRANKL
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