Los altos precios internacionales permitieron un salto de USD 12.561 millones en las ventas externas, 47,5% más que en 2020. Las primeras proyecciones para 2022 arrojan cifras similares
Por Juan Martín Melo
La importancia de la agricultura, en especial de granos, en la economía del país está ya fuera de discusión y año a año es mayor, ratificando su condición de sector clave, sobre todo en momentos de crisis como el actual. Este año no solo no fue una excepción, sino que se batieron récords en ingreso de divisas y incidencia en el sector externo, pese a los estragos de la pandemia sobre el entramado productivo.
Según estimaciones del economista Juan Garzón, de la Fundación Mediterránea-Ieral, las exportaciones de granos y sus principales derivados industriales alcanzarán los USD 39.258 millones, récord absoluto de aporte de dólares del sector al país. Esta suma representa el 51% de los USD 76.500 millones que el país exportará en total, el nivel más alto hasta ahora registrado.
El desempeño exportador del sector granario y agroindustrial al cierre del año cobra su real dimensión cuando se lo compara con las cifras de 2020, año en que aportó USD 26.607 millones en divisas. En el año, la actividad ingresó un extra de USD 12.561 millones, un salto de 47,5%, también inédito.
Estas cifras se dieron en un contexto productivo que no fue el mejor: el clima, en gran parte del año, no acompañó. El fenómeno climático de La Niña, que para esta parte del globo significa precipitaciones inferiores a las normales, golpeó con fuerza al trigo y a la soja, sobre todo los lotes sembrados en el norte y el centro del área agrícola. Esto derivó que la producción conjunta de los seis principales cultivos (soja, maíz, trigo, cebada, sorgo y girasol) en la campaña 2020/21 finalice en 123,1 millones de toneladas, 5,2 millones de toneladas menos que en la campaña 2019/20.
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